Salto Vertical (I): Técnicas para la determinación de la altura del salto

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Salto Vertical (I): Técnicas para la determinación de la altura del salto

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En diversos ejercicios como CMJ, Drop-jump, Squat, etc., se puede utilizar distintas técnicas para determinar la altura de salto vertical y la Cinemática nos proporciona fórmulas teóricas para ello.

 

Altura de salto vertical a partir del tiempo de vuelo

Donde tv es el tiempo medido desde que los pies del saltador despegan del suelo hasta que vuelven a estar en contacto con él al acabar el salto.

 

Altura de salto vertical a partir de la velocidad máxima

Donde vmáx es la velocidad del saltador en el instante del despegue.

 

Altura de salto vertical por desplazamiento de un punto

Se considera desde una posición de referencia inicial hasta la altura máxima.

 

Cada una de las tres opciones presenta “pros” y “contras” que interesa conocer antes de optar por una de ellas para determinar la altura de salto vertical.

Las inexactitudes que presentan las tres técnicas tienen raíz en un problema común a ellas, que radica en la naturaleza del cuerpo que se desplaza (o que salta, en este caso).

Si el “cuerpo” que realiza el salto vertical fuera rígido, indeformable, los tres métodos proporcionarían idénticos resultados. En cualquier caso, la física utiliza el centro de masas del cuerpo para analizar su movimiento. Pero el cuerpo de un saltador, lejos de mantenerse rígido, se deforma, se estira y se contrae haciendo imposible conocer dónde está su centro de masas para aplicar cada una de las tres fórmulas.

En la figura 1 vemos que si un cuerpo rígido es lanzado hacia arriba con un movimiento rectilíneo (sin giros), cualquier punto del cuerpo se mueve con la misma velocidad y se desplaza exactamente la misma altura vertical, el tiempo de vuelo de todos sus puntos es el mismo y la velocidad máxima de todos ellos coincide.

Figura 1

 

Pero ese razonamiento no podemos aplicarlo al caso del cuerpo de un saltador humano, en el que cada una de sus partes recorre distinto camino, con distintas posiciones, distintos tiempos y distintas velocidades.

Por ejemplo, en la figura 2 vemos la secuencia de posiciones de un saltador en el salto a un cajón con marcas situadas en el tobillo, la rodilla y la cintura, con el objeto de que un sistema de seguimiento capture las trayectorias en 2D recorridas por dichos puntos marcados.

Figura 2

 

En la figura 3 se representan las trayectorias reales que describen dichas marcas en el salto vertical, situadas en el tobillo, la rodilla y la cintura capturadas simultáneamente con un Velowin adaptado para la medición.

 

Figura 3

 

La observación de la figura 3 pone de manifiesto que los valores de tiempo de vuelo, velocidad máxima y altura desplazada que experimenta cada uno de los puntos del cuerpo elegidos, pueden diferir significativamente.

La capacidad para la contorsión del cuerpo humano cuestiona la validez de cada uno de los métodos anteriormente descritos; así, el tiempo de vuelo que se obtiene mediante una plataforma de contacto o mediante una barrera óptica como Optojump, se refiere al tiempo de vuelo de la punta de las zapatillas del saltador, que, con toda seguridad, sería diferente del tiempo de vuelo del centro de masas o de cualquier otra parte del cuerpo, si se pudiera medir. De hecho, si el sujeto flexiona las piernas antes de tocar de nuevo el suelo, aumentará el tiempo de vuelo y, por tanto, aumentará el resultado de la altura del salto.

De forma parecida, si medimos la velocidad máxima del salto mediante un encóder lineal enganchando el cable en la barra situada sobre los hombros del saltador, con toda seguridad, se tendrá distinto resultado que si se engancha el cable en la cintura y, por tanto, se obtendrá distinta altura del salto vertical. Más aún, para un mismo saltador la barra puede alcanzar mayor altura si se despega de los hombros.

Igualmente, si utilizamos un sistema de seguimiento de la posición como Velowin, los resultados del desplazamiento vertical que obtendremos serán distintos según el punto del cuerpo que escojamos para situar el marcador que sigue la cámara de Velowin. Como este sistema también puede determinar la velocidad del marcador, podremos observar que si el marcador lo situamos cerca del centro de masas (aproximadamente en la cadera), la velocidad de despegue será mayor que si lo situamos en la punta del pie, o si lo situamos a la altura del hombro y, por tanto, la altura máxima deducida de la velocidad de despegue también será diferente en los tres casos.

En conclusión, podemos decir que el análisis de las variables cinemáticas de un cuerpo humano no es tan simple como el de un cuerpo rígido. La propia definición de la altura de un salto no es sencilla, pues siendo razonable referirla al centro de masas del cuerpo del saltador, dicho centro de masas no se puede determinar pues es diferente en cada instante, dependiendo de la postura del sujeto; incluso dicho centro de masas podría estar fuera del cuerpo del saltador. Para complicar más las cosas, el centro de masas para cada individuo se encontrará en distintas zonas de su anatomía, según su estructura y distribución de las partes de su cuerpo.

Analizando los tres métodos para el cálculo de la altura del salto, podemos decir que el resultado que se obtiene a partir del tiempo de vuelo debe ser el menor de los tres, pues el cronómetro que lo mide se pone en marcha cuando la punta del pie (zapatilla) se despega totalmente del suelo, hecho que ocurre instantes después de que la fuerza de impulsión del saltador haya dejado de actuar. Y por otra parte, el método que mide directamente el desplazamiento desde una posición de referencia inicial proporciona el resultado mayor de los tres, pues dicha posición de referencia inicial se suele considerar con la planta de los pies apoyados en el suelo y, por tanto, se empieza a contar la altura del salto antes de que la fuerza de impulsión del saltador haya dejado de actuar. Es decir:

Realizando medidas experimentales, en términos generales, suelen cumplirse las relaciones anteriores, pero en una serie de saltos con un mismo deportista y con la misma carga, ¡puede obtenerse resultados que no cumplan las inecuaciones anteriores!

Quizás el instrumento que permite más opciones en este campo es la plataforma dinamométrica (Linthorne, 2001), pues con ella se puede medir el tiempo de vuelo, pero también se puede determinar el instante en que el tren inferior del saltador ha dejado de aplicar una fuerza de determinada intensidad sobre la plataforma y ello permite determinar también cálculos sobre el trabajo y la potencia implicada en las distintas fases del salto. Sin embargo, el coste económico de estas plataformas hace que sea el método menos utilizado.

Por tanto, es difícil decir cuál es el método que mejor determina la altura del salto y, seguramente, no servirá establecer comparaciones entre los resultados que aportan las distintas técnicas. En todo caso, lo importante es que cada analista utilice siempre el mismo criterio para estudiar y evaluar la evolución de la altura del salto del atleta con los entrenamientos, igualmente importante es que se vigile la ejecución técnica correcta de cada salto.

 

 

Referencias

-LINTHORNE, N.P. Analysis of standing vertical jumps using a force platform, Am J Phy, vol 69, pp 1198–1204, 2001.

-GARCÍA LÓPEZ, J., et al. Validación biomecánica de un método para estimar la altura de salto a partir del tiempo de vuelo. Archivos de Medicina del Deporte, vol XX, 39, pp 28-34, 2003.

– BOSCO, C., LUHTANEN, P., KOMI, P.V. A simple method for measurement of mechanical power in jumping. Eur J Appl Physiol, vol 50, pp 273-282, 1983.

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